La transformación del duelo

En una sociedad donde el duelo es algo todavía muy tabú, que se trata por encima y donde no hay tiempo ni espacio para él, ahora mismo parece que sea uno de los protagonistas en hogares, hospitales, calles y corazones …
Quien no pierde la salud, pierde el trabajo y en los casos más graves una (o más) ser querido…

Los médicos pierden a sus pacientes con impotencia y rabia, los familiares pierden padres y madres con tristeza, miedo y mucha incertidumbre…

En un momento donde ser humano es mucho más difícil, la espiritualidad debería estar más desarrollada. La parte espiritual ha sido olvidada y suplida muchas veces por la tecnología… o eso parecía…

En momentos difíciles esta parte espiritual es la que nos sostiene como seres humanos que padecemos, enfermamos y, constantemente, perdemos…

Las emociones que brotan deben dejar sentir, compartir y comunicar. Todas estas necesidades son humanas y esto nos recuerda que nuestra espiritualidad nos puede nutrir y, una vez más, salvar. Este proceso nos orienta al crecimiento psicológico.

El duelo, como proceso dinámico en el tiempo, se caracteriza por una serie de etapas que tiene unas funciones y características específicas. Una de las funciones es la de que podamos asumir el impacto de la pérdida y podamos adaptarnos a la nueva situación.

Todo esto no se da de la misma manera en todos los casos y requiere siempre de tiempo y, a menudo, de ayuda de un profesional psicoterapeuta.

Las diferencias individuales en los procesos de duelo marcarán la diferencia.

Estas diferencias vendrán marcadas:

  1. Por las propias creencias sobre la muerte,
  2. El manejo de las propias emociones y su expresión
  3. La capacidad de adaptarse a los cambios,
  4. La propia personalidad,
  5. El trabajo de autoconocimiento que se haya hecho durante la vida.

Todo esto dará paso a diferentes tipos de duelos. Algunos de ellos serán más adaptativos que otros. También habrá duelos complicados, como son:
– El Trastorno de Estrés Postraumático Médicos, enfermeras, personal sanitario, en general, serán lo que el experimentarán más. Este tipo de duelo se da cuando no hay un período de anticipación de la muerte y se presenta de manera traumática por la cantidad de pérdidas múltiples que se producen.
– También está el duelo inhibido o ausente… cuando las respuestas de duelo se pospone para otro momento, por la razón que sea, probablemente porque no hay tiempo, no hay restos de las personas que han muerto y no se puede hacer , a priori, ningún ritual. Los familiares de las personas que mueren o desaparecen son los que van a sufrir este tipo de duelo.De todas formas en todos los duelos se podría hablar de:
a) mecanismos orientados a la pérdida,. Estos nos conducen a expresar emociones como en falta, recordar, hablar y pensar en la o las personas que ya no están.

b) en mecanismos orientados a la restauración, como serían aprender nuevas maneras de vivir. Incluso de reconstruir funciones y roles asumidos, reconstrucción de creencias (del estilo quién soy, cuál es mi función ahora) o plantearse el significado de uno mismo en el mundo tal y como ha quedado sin la persona que ya no está.

Según muchos autores especialistas en la materia:
“se produciría una especie de crecimiento después del trauma que se podría dar en uno mismo, en la propia espiritualidad y en la calidad de nuestras relaciones interpersonales …”

Por último decir que el duelo es un proceso natural por el que estamos preparados y que se debe respetar, acompañar y sentir …
Es como todos los procesos: una experiencia vital que necesita de un tiempo y de un espacio.

Requiere de sentir la propia vulnerabilidad, sentir cada una de las emociones que lo pueden acompañar, el malestar, la soledad, el dolor, el vacío … para poder, al final, resurgió como un Fénix de las propias cenizas.

En definitiva conocer y conectar con la propia resiliencia …

La transformación del duelo

Elisabeth Rusiñol Mirapeix
Psicóloga Sanitaria Colegiada 19049
Tel. 636 367 921
eli.rusinol.psicologa@gmail.com